Setas Mexicanas
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Punto 2 · Casa de María Sabina

María Sabina, la sabia mazateca de Huautla

Actualizado

María Sabina fue una sabia mazateca de Huautla de Jiménez, en el norte de Oaxaca, que dirigía veladas nocturnas con hongos. Nació hacia 1894 y murió en noviembre de 1985. Hablaba solo mazateco. Se hizo conocida en el mundo porque en 1955 aceptó a dos estadounidenses, Gordon Wasson y Allan Richardson, en una de sus ceremonias, y la publicidad que siguió cambió su vida y la de su pueblo.

Casi todo lo que se sabe de ella en sus propias palabras procede de un libro: Vida de María Sabina, la sabia de los hongos, de Álvaro Estrada, publicado en 1977. Estrada, también mazateco de Huautla, grabó sus conversaciones en mazateco y las tradujo al español. Muchas frases que circulan en internet atribuidas a ella no aparecen en esa fuente, así que conviene leerlas con cautela.

La velada

La velada es una ceremonia nocturna. Gastón Guzmán, que estudió las ceremonias de varios pueblos de México, describe elementos comunes a todas ellas (Guzmán 2008):

  • Se celebra siempre de noche, para reducir las distracciones.
  • La dirige un sabio o una persona mayor con experiencia, hombre o mujer, normalmente en su propia casa y delante de un altar católico.
  • Los hongos se colocan en una jícara y se sahúman con humo de copal.
  • Se mezclan elementos indígenas y católicos, y se reza en español, en lengua indígena o en ambas.
  • Los hongos se cuentan por pares, "hombre y mujer", y en cada ceremonia se usa una sola especie.
  • Se llega con el estómago vacío y sin alcohol, y en los días siguientes se guardan algunas restricciones.

En la tradición mazateca, la gente acude a la sabia con una pregunta: una enfermedad en la familia, un objeto perdido, una preocupación. Durante la velada, la sabia canta y habla durante horas, y en ese canto busca la respuesta. Los mazatecos llaman a los hongos con nombres de respeto; en el español de la sierra se les dice niños santos.

1955: la visita de Wasson

Gordon Wasson llegó a Huautla en 1953 buscando hongos sagrados. En junio de 1955 volvió con el fotógrafo Allan Richardson, y la noche del 29 de junio los dos tomaron hongos en una velada dirigida por María Sabina. Según las notas de la grabación que publicaron más tarde, María Sabina celebró cuatro veladas para los Wasson, una en 1955 y otras en 1956. La de la noche del 21 al 22 de julio de 1956 se grabó y salió en disco en 1957 con el título Mushroom Ceremony of the Mazatec Indians of Mexico (Smithsonian Folkways, notas del disco).

El reportaje de Wasson en la revista Life (13 de mayo de 1957) no daba su nombre verdadero, pero su nombre y su pueblo aparecían en el segundo tomo de Mushrooms, Russia and History, el libro de los Wasson publicado ese mismo año en una tirada de 512 ejemplares. A partir de los primeros años sesenta empezaron a llegar visitantes que querían conocerla.

Lo que vino después

Para María Sabina las consecuencias fueron graves. Parte de la comunidad la culpó de haber abierto la ceremonia a los extranjeros. La policía mexicana sospechó que vendía drogas y llegó a detenerla por poco tiempo. Su casa fue incendiada y uno de sus hijos fue asesinado. Murió pobre, en 1985.

En las conversaciones que recogió Estrada, ella se lamenta de que, desde que llegaron los extranjeros, los niños santos perdieron su fuerza y su pureza. Wasson, por su parte, escribió años después que se le consideraba responsable del fin de una práctica religiosa milenaria.

En 1962, Albert Hofmann, el químico que había aislado la psilocibina, asistió a una velada con ella y le dio pastillas de psilocibina sintética. Según Hofmann, ella dijo que tenían la misma fuerza que los hongos. Esa anécdota se cuenta en la historia de la psilocibina.

Su lugar hoy

Huautla tiene hoy una estatua de María Sabina en su calle principal y un museo en la que fue su casa. Su imagen aparece en murales, camisetas y carteles, en un pueblo que vive en parte del turismo que ella atrajo sin quererlo. Su canto, grabado y traducido, se ha leído como poesía oral y se ha publicado en varias lenguas.

Hay que separar a la persona de la leyenda. Muchos textos la presentan como una figura de la contracultura, pero ella no eligió ese papel. Era hija de campesinos mazatecos, quedó huérfana de padre a los tres años y ejerció un oficio que en su familia y en su comunidad venía de generaciones: según su biografía, su abuelo y su bisabuelo paternos también eran sabios de los hongos. Lo que se publicó sobre ella en los años sesenta dice más de quienes la buscaban que de ella misma.

Para leer más

  • Álvaro Estrada, Vida de María Sabina, la sabia de los hongos (1977). La fuente principal sobre su vida.
  • Gastón Guzmán, "Hallucinogenic Mushrooms in Mexico: An Overview", Economic Botany 62 (2008), con la descripción de las ceremonias.
  • Las notas del disco de Folkways de 1957, con la traducción de partes del canto.

Para el pueblo donde vivió, sigue con Huautla de Jiménez. Para lo que dice hoy la ley mexicana sobre el uso ceremonial, consulta la página sobre la ley.